Voces Vagamundas/ junio 24, 2017

 

No se hicieron los dioses más que nosotros mismos por eso mismo hicimos lo que estaba vetado, más vivos que nunca y a pique de habernos matao. Lo sagrao es sagrao.

Gata Cattana

Nos recuerdo desatándonos la dura idea del hambre en medio del oasis de la crisis, capeándonos el frío, orillados al abismo del sueño indómito que nos sustentaba la sonrisa y el abrazo. Quejándonos de los impertinentes con su sarta de mentiras capitalistas embadurnadas azotándonos como las plagas y escupiendo su dogmatismo imperecedero.

Nos recuerdo reconciliándonos con el mundo, sembrando nuestras propias certezas, insistiendo en las noches libres de cerveza y vino. Persiguiendo cada pliegue de libertad, cada indeterminada intuición. La inseparable conexión de nuestras miradas dentro de incomprensibles circunstancias. Sensaciones de libertad, miradas injuriosas.  Sus caras de benevolencia corrompida. Largos tramos de tiempo infatigables en la intimidad del bosque. Cualquiera pensaría que un simple disturbio puede afectar nuestra reconciliación con el vacío. Cualquiera podría pensar que nuestro amor se extravía en la disolución del tiempo.

Se nos condensaban las dudas, las disertaciones, nuestras más solemnes negligencias. No había ningún otro principio que el de la libertad absoluta. Solo de esta forma habíamos nacido  para vivir. No existía nada más que  pudiese comparársenos cuando seguíamos nuestros propios pasos en la soledad y la montaña. Por eso hoy lo recordamos como el eterno vagamundo que nunca debió dejarnos sin más armas que los recuerdos, sin más respuestas que las del silencio. – Cuando se acercan los treinta se alejan los amigos- me había dicho una vez. Nosotros no éramos solo amigos, aunque nadie dudara de ello. Nos unía algo más fuerte, la hermandad de la celebración de la vida. Por eso acá les dejo sus palabras que nunca nos abandonaran por el camino.

                                                                                                                                          Raque…

 

 

                           Poemario de Mel

 

No es algo nuevo comentar que la libertad siempre nos ha extasiado

No tengo miedo de nada, no soy eterno, pero no tengo miedo.

Somos simplemente eso;  masa y pensamientos.

Deseos y soledad,

somos muchas cosas sin respuesta.

Alguien me dijo una vez que quería vivir por siempre,

pero vivir por siempre implica mucho más.

                                                               ……………………………..

En este siglo todo transcurría diferente, habíamos adquirido ese fatalismo pesimista como quien no cree en más palabras…

Y eso soy; un grandioso ser humano, el primer orgulloso mamífero en usar pantalones, eso soy y me da pena admitirlo.


 

Piensa, sonríe, escribe, canta, haz música y baila, sobrepasa los límites… Sé tu dios, creador o verdugo, pero vive y cuando todos digan que es momento de dejar de soñar simplemente dile a la vida que es tu lugar, tu momento y tu decisión.


 

 

Finalmente, un pensamiento para Mel

 

Fantasma Vagamundo

Como una energía inacabable, así es su memoria. Entre la risa y el sarcasmo le conocí una vez caminando por la urbe, cerca del Teatro Nacional en medio de Chepe. Fue en ese momento que me dijo un pensamiento que jamás olvidaré: ─Si lo piensa mucho no lo hará nunca ̶ . Me llevé esa frase como una reliquia sagrada, que guardo conmigo en un cofre sellado y estampado cerquita de mi esencia. Ahora que lo entiendo aplico su consejo cuando el eco de sus palabras me lo recuerdan de soslayo. Traigo a mi mente imágenes de jóvenes inquietos, pero apaciguados en la trinchera de su cuarto pequeño, que bajo el humo y los comentarios musicales me invitaban a reflexionar para alejarme del vacío existencial de los libros aburridos que me impuso el sistema cuando aún no lograba entender que todas esas escrituras me robaban la vida.

Como el amor verdadero de ella, así es su memoria. Entre unas birras y unos quetos intercambiamos palabras. No le conocí nunca enemigos y hasta los politiqueros  le abrazaban sinceramente, porque su energía particular envolvía a cualquiera en una agradable estancia y al final se burlaba de todos haciendo que cada quien se burlara de sí mismo sin ver ni sentir nada de malo en eso.

Como otro fantasma vagamundo que me acompaña desde que el tiempo quiso ser mezquino y tacaño con nosotros nuevamente, así lo conozco.  No lo pensaré tanto esta vez…, por eso seguiré las aventuras rodando y caminando por rutas sin fin como las que recorrías. Esto será así hasta dejar el eco de nuestras voces vagamundas en cada lugar que conozcamos…

 

El Mae… (Danny)

Vuelve

Dedicada a la memoria de Manuel Vargas Solís

 

 

 

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