Voces Vagamundas/ julio 28, 2017

 

No hay dinero que pueda comprar el imperativo tiempo libre, la independencia y la libertad, el capital de esta profesión. Caminando, Thoreau

Al arte de caminar

Ambulator nasciture,non fit.

Creo no encontrar un deporte más antisistémico que el excursionismo, en él no existe sentimiento de competencia alguno, no hay líneas de metas trazadas potestativamente, no hay estadios por llenar ni egos que pisotear ante una eventual derrota, ninguna ciudad se paraliza, todo se reduce a lo que los pies puedan seguir, a lo que la mirada quiera perderse y descubrir en una relativa soledad. La naturaleza es lo que nos mueve a ejercer el arte del errante, el arte de caminar como le llama Thoreau a este ejercicio deambulatorio, lo que en algún momento caracterizó a los que tenían el don de sauntering (saunter: deambular) e igualmente a los que luego llamarían los Sans terre (sin tierra) durante la Edad Media.

Caminar por la naturaleza despierta nuestros sentidos estropeados por el ruido humano, del mismo modo despierta nuestros pensamientos que siguen el movimiento de los pies y la mirada en un vórtice errabundo que lo que busca es elevarse un poco del panorama cotidiano. La soledad es esencial para el excursionista tanto como el imperativo de abstracción del tiempo, por eso los vagamundos lo practicamos casi como un ritual o una necesidad inexplicable e inalienable. La aclaración sería que la naturaleza nunca nos deja completamente solos, siempre estamos acompañados de los cantos de los pájaros, los chillidos y crujidos que nos expían por todos nuestros recorridos, sigilosos y casi siempre invisibles.

Costa Rica tiene miles de lugares para practicar tanto el senderismo como el excursionismo, los paisajes varían tanto como los climas, incluso hay ciertos lugares que parecen negarse al conocimiento colectivo y prefieren permanecer como santuarios de solo unos pocos curiosos que siempre están buscando expandir sus límites. A continuación tres lugares para dar una caminata permitiéndose el lujo del silencio y la calma del horizonte.

 Cataratas de Nauyaca

Nauyaca ofrece una cantidad de senderos mientras se tiene la certeza que lo mejor nos aguarda al final, así es, dos cataratas coronan el final del camino, cataratas de alturas considerables que se desparraman por las rocas en un vaivén sublimado. Localizadas en la zona Sur, a unos 20 minutos de playa Dominical. El río Barú es el responsable de tanta belleza en un mismo sitio. También es uno de los ríos que todavía conserva en su haber a la nutria neotropical.

Por ser una propiedad privada debes pagar 8 dólares para empezar la caminata o 3ooo mil colones si eres tico, la caminada  no es recomendable para todo el mundo, sino solamente para aquellos senderistas acostumbrados a los caminos subibajescos y a las altas temperaturas que otorga la cercanía al mar. El lugar ofrece una cabalgata para los que no quieran pegarse la caminada y prefieren pagar un tanto más.

Reserva Alberto Manuel Brenes

Esta última recomendación es casi un secreto ramonense, si los ha desilusionado el letrero que indica que es de acceso restringido, vengo a alentarlos de nuevo porque el camino que antecede a la entrada de la reserva, que está a cargo de la Universidad de Costa Rica, sede de San Ramón. Es toda una ruta perfecta para los senderistas, el silencio colma cada tramo del camino y las casas son especies extintas por estos lares, he de advertirles que la lluvia abunda casi todo el año, pero la vida silvestre en este bosque premontano es inagotable, incluso la reserva cuenta con especies endémicas como la Heliconia ramonensis, solo encontrada en la reserva y sus alrededores.

El camino que antecede a la entrada de la reserva es de 11 Kilómetros, este no cuenta ni con pronunciadas subidas ni con abismales bajadas, sino que el camino se mantiene en un equilibrio perfecto que nos permite deslumbrarnos con la inmensa vegetación que cubre ambos lados del sendero, el canto de los pájaros parece seguirte por cada rincón y es una excelente ocasión para no encontrarse con turistas o inclusive personas, pues la soledad del lugar es envidiable.

Laguna de Hule

He de decir que mi conocimiento de este lugar fue totalmente fortuito, pues esta laguna está muy escondida y resguardada por el Refugio Nacional de Vida Silvestre “El Bosque Alegre” en Río Cuarto de Grecia, la laguna de Hule cuenta con una extensión de 40 Ha de superficie, lo que la hace tan fotografiable como enigmática para quienes la observan desde uno de sus puntos más altos. Pocos saben que es la laguna natural más profunda de Costa Rica y es fácil percatarse que es un destino que se encuentra ignorado por el turismo internacional, siendo el costarricense quien más se  encuentra ahí, ya sea practicando la pesca deportiva, el senderismo o el kayak para quienes cuentan con el suyo propio y tienen la capacidad de llevárselo hasta la laguna.

Dentro de la Reserva hay otras dos lagunas separadas por un cerro de origen volcánico para los que aguantan bastante la caminada. También hay un mirador desde lo más alto, donde se pueden encontrar zonas de camping con vistas imperdibles. Si el viaje se quiere hacer en modo extremo (como fue nuestro caso) se recomienda empezar a caminar desde Nueva Cinchona si es que se viaja por este lado, puesto que hay otro camino que viene desde el  pueblo de Bajos del Toro.

Lo mejor de este viaje es que es de bajo presupuesto, ya que no hay ninguna tarifa en la zona, ni siquiera una voluntaria, es completamente GRATIS.

 

 

 

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