Voces Vagamundas/ abril 30, 2020

Cuestionar lo que nuestros sentidos reciben es vital para sobrevivir, pues la percepción humana puede ser engañada de muchas formas, si no fuera así no existiría el fraude, la magia o cierto tipo de política. Aprender a leer y a escribir son procesos fundamentales que ayudan a despertar la capacidad crítica ante las circunstancias de la vida; sin embargo, lo cierto es que no todo lo que una persona escribe o lee es conveniente. ¡Somos lo que consumimos!, una afirmación que se aplica en diversos ámbitos que van desde la comida hasta la lectura. 

Hay personas que aseguran que el hecho de sentir lástima es negativo, pero no saben defender con argumentos válidos cuál es la razón de esa negatividad. Lejos de esa gran mentira, la verdad es que yo sí siento lástima por mucha gente, sobre todo por quienes creen en todas las ideas que consumen a través de lo que leen, escuchan o emiten los distintos medios escritos y audiovisuales. Me resulta difícil sentir empatía por aquellas existencias humanas que no se cuestionan lo que sucede alrededor de su corta vida.

Entiendo perfectamente que no todas las personas han recibido una educación integral que les haya permitido despertar el sentido crítico ante las circunstancias humanas, pero incluso lejos de un sistema educativo convencional, muchas poblaciones han sabido demostrar una visión crítica de lo que sucede en el mundo, por ejemplo, las poblaciones autóctonas que defienden sus derechos ante el sistema capitalista, igual que aquellos pueblos que defienden la naturaleza y los recursos que nos brinda.

En estos tiempos se ha vuelto popular la idea sobre el “nuevo orden mundial”, se dice estúpidamente que todo cambiará y que la vida no seguirá siendo lo que antes era. ¡Alto!, lo cierto es que podemos reír tranquilamente, ja, ja, ja…, porque dicho acontecimiento ha sido una realidad constante a lo largo de la historia de la humanidad y en la conformación del propio universo (también en el multiverso). La vida siempre ha estado en constante cambio, nada es lo mismo, aunque los procesos se parezcan, pues nada es absolutamente igual, incluso y excepto el caos.

Desde siempre, el universo (así como el multiverso) se ha caracterizado por el caos que lo complementa, el cual ha sido un paradigma difícil de comprender para la humanidad, ya que ni siquiera la entropía y las teorías físicas han logrado aceptar que al final todo se trata de un equilibrio universal (multiversal, cósmico), pues el mismo caos permite el orden, así como la claridad permite dar significado a la oscuridad, igual como sucede con otros conceptos que no son antónimos sino complementarios.

Por eso resulta irónico que la política (no toda) y sus cómplices (periodistas (una importante mayoría)) traten de difundir la mediocridad que han querido llamar “nuevo orden mundial”, la cual no tiene sentido porque nunca hubo un orden anterior, todo siempre fue un despiche, como decimos en Costa Rica cuando los eventos vibran con el ritmo cósmico. Quizá la humanidad ha tratado de organizarse, pero irremediablemente el desorden nace espontáneamente para complementar a la existencia. Eso bien lo sabe la política (alguna) y lo usa a su favor para sacar beneficios.

Entonces que alguien me diga, ¿cuándo existió un orden absoluto en las relaciones humanas?, ¿acaso nunca existieron contradicciones, diferencias ni problemas entre las personas? Es probable que pueda contestar lo anterior si realizo lecturas adecuadas, pero no encontraré respuestas si las busco en las plataformas virtuales que han sido diseñadas para ordenarnos en una misma sintonía: la estupidización de la humanidad. No encontraré respuestas en las canciones vacías ni en los libros deshabitados de ideas razonables. Debo contestar mis preguntas escudriñando en la escritura caótica y organizada, esa que está en sintonía con el universo (y el multiverso, claramente).

Concluyo con la certeza de que no existe ni existirá un nuevo orden mundial. Lo que sí se evidencia son tentativas del sistema capitalista actual, es decir, nuevas estrategias de dominación política que se disfrazan con máscaras de justicia y seguridad social, pero que detrás esconden intenciones egoístas y maquiavélicas que utilizan el miedo para dominar a la gente. Así que ciertos sectores políticos piensan que su “nuevo orden” es sembrar el temor, manipular la ciencia, la tecnología y las leyes.  Esto no se aleja del pasado, solamente cambia contextualmente la fórmula. Por lo tanto, profeso que no existirá debilidad en las mentes que han sido cultivadas con lecturas que combinan el orden y el caos, pues estas mentes sabrán resistir la plaga del miedo que se ha puesto de moda en estos tiempos, en mi tiempo y en su tiempo, pero no en nuestros únicos y múltiples versos…

Danny Andrey Chaves Gamboa

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