Por fin se sabrá la historia,
yo nunca quise ser poetisa
todo era demasiado inmenso cuando escribía,
todo pesaba de un pronto a otro dejándome exultante,
cargada de tristes historias
y de un silencio que quiebra
la inmensidad en pedazos.
Y en ese desorden catatónico
de mi garganta
era posible reprocharle a la nada su cobardía,
adornarse la cabeza con espinas
fotografiando la puñalada azul,
el limbo,
el vuelo de las piedras,
el sonido de la incandescencia
sobre la tierra devastada.

Rumores de un tiempo indeleble,
de una historia descontada
posándose sobre
la cola del firmamento
y yo con la oreja pegada a la pared
desde esta orilla del silencio
volátil
y dispuesta a hacer el trabajo sucio,
contar de los que no aparecieron
y que aparecieron después en el río
quemados,
mutilados,
ahogados.
Debía asumir el disparate súbitamente
como si siempre me hubiese pertenecido,
aceptar el letargo de las palabras vagabundas,
correr a contravía
como una pluma mojada.

Raque Vaga.

IMG-20180620-WA0037